A veces tenemos un sueño y el rato de hacerlo realidad nos vamos topando con todos los obstáculos y dificultades inimaginables que tienen un costo emocional, físico y mental enormes. Este proyecto lo visualizamos hace 40 años. Inició con la búsqueda de un terreno apropiado que, luego de buscar durante décadas, finalmente maduró la idea y se abrieron las posibilidades para comprar lo más cercano a lo ideal. Trámites necesarios para la compra-venta del terreno. No fue complicado. Luego, en función del terreno, empezamos a soñar dibujando en papel las alternativas para ver dónde implantar. No cuajaba la idea exacta que era construir cuartos hexagonales alrededor de un espacio central donde impartiríamos cursos, talleres, conferencias y retiros. Se pensó pasar a otro lugar mas plano y no quería imaginar los costos, las deudas y todo lo que implicaría. Todavía todo en papel, asomó en facebook la publicación de Andes Structuras con los domos geodésicos. Enseguida pensé en Buckminster Fuller y su investigación en geometría sagrada y la estructura geodésica basada en hexágonos. Impulsivamente pensé: esto es justo lo que busco. Y así adquirí unos cuantos domos para empezar el proyecto adaptándolo a la forma del terreno. Hicimos los primeros domos full equipados sin realmente tener un plan. Más guiada por la intuición que por la planificación. Día a día avanzaba el proyecto y las ideas surgían como canguil. Empezamos de un cero bien redondo. No había caminos, no había nada mas que sembríos. En corto, ha tomado 2 años para lograr lo que hemos logrado hasta el momento. Huéspedes empezaron a venir, las carpas no duraron ni un año así que decidimos no volver a tenerlas porque además todo lo que había adentro de las carpas sufrían un deterioro acelerado. Poco a poco, a paso de tortuga, se ha ido dando a conocer. Todavía no terminamos y ya nos encontramos con los trámites en municipios y ministerio de turismo. Ahí empezó a ansiedad agigantada. Qué terrible es hacer trámites “públicos” en este país. Entiendo que hay que tener seguridades, eso está bien. Pero los requisitos son generales y no hay flexibilidad que se adapte a la realidad del establecimiento. Estamos más de 2 años en el trámite del agua. El alcalde de Cotacachi, que es en donde pagamos los impuestos, se ha negado a ayudarnos en mejorar el camino porque dice que corresponde a la prefectura y ni siquiera le ha interesado en revisar la situación o hablar con el prefecto para que nos ayuden a mejorar el camino. Enviamos solicitud hace un año a la prefectura y ni las muelas. La comuna tampoco ayuda, los vecinos peor, así que todo nos ha tocado hacer por nuestra propia mano. Muy duro, la verdad. Lleno de obstáculos y cero apoyo, excepto el de la familia.
A más de eso, se suma la falta de seriedad de algunos contratistas y lo mal que han quedado. La verdad, no se puede funcionar en base a la confianza y creer lo que la gente dice y ofrece. Pero tampoco se puede estar encima de todo porque no hay como. Con todos estos obstáculos, hemos salido adelante y ofrecemos un espacio realmente especial. Nadie se imaginaría todo lo que nos ha costado lograr crear este lugar y mantener los sembríos y el ambiente de campo.
No sé cómo habría sido si todo se hubiese planificado con tiempo, si hubiese entrevistado a varios proveedores, hacer licitación y las cosas organizadas al estilo “profesional”. Solo imagino que habría tomado mucho más tiempo, costos similares y lo que si habría sido diferente es el corazón que se ha puesto al hacerlo directamente. Con ese proceso que llamo “profesional” no creo que se hubiese implantado la energía, el corazón y el alma en este proyecto como se ha hecho al hacerlo de manera directa. Pero eso queda en la incertidumbre.
Aquí estamos, cumpliendo con los requisitos, endeudados a full, y todo por cumplir un sueño que ha tomado una forma adaptada a la realidad de estos tiempos. Nos encanta, la gente que trabaja ahí es maravillosa, y esperamos sobrevivir a toda la burocracia y las dificultades que se nos ponen en frente mientras tengamos el deseo y la energía para ofrecer un espacio sagrado para que las personas vengan a disfrutar, descansar, divertirse sanamente, en este santuario natural que es Permasalud.





