Luego de 4 décadas de trabajo interior dedicado a la auto-observación, el cuestionamiento interno, el discernimiento y la contemplación de cuerpo, mente y espíritu puedo decir que el reconocimiento del condicionamiento psicológico que recibimos desde niños es poco fácil de reconocer cuando se está inmerso en la rutina diaria. Nos identificamos con la personalidad sin saber cómo tomo forma, cómo se fue desarrollando y si está alineada con la naturaleza intrínseca del ser.
Durante el proceso de despertar y alineación con la esencia, pasamos por etapas de desconexión que nos hacen sentir frustrados, deprimidos, ausentes del yo, confundidos, ansiosos, irritables. Esas son sólo señales de que estamos alejados de nuestra propia naturaleza. A veces queremos creer cosas sobre nosotros que nacen del deseo de satisfacer las ideas que creemos que necesitan otros para sentirnos aceptados.
Conforme vamos madurando, tenemos la posibilidad de dejar ir todo lo que aprendimos a ser que no esté alineado con nuestro ser interior. Pero eso requiere de una conexión atenta con lo que pensamos y sentimos. Al estar tan identificados con estos pensamientos y emociones, no distinguimos esa realidad de nuestra verdad interna. Entonces, el cuestionamiento riguroso es necesario. Averiguar cuál es la historia de mis creencias, por qué pienso así, cómo me gustaría enfrentar esto o aquello y, luego, cómo me desprendo de lo que no me gusta de mi, qué necesito hacer para empezar a vivir desde donde quisiera estar.
El proceso de quitarse la piel que nos ha cubierto por años es como un proceso de muerte-renacimiento. No se puede develar todo sobre ese yo en un día de contemplación porque ese despertar surge de la continuidad de nuestro cuestionamiento interno que nos lleva a nuevas preguntas que van descascarando esa piel gruesa sobre la que edificamos nuestra identidad.
Este retiro ofrece un espacio para la contemplación profunda de uno mismo desde el punto que estés en tu camino. Brindaré herramientas para descascarar esa imagen que hemos creado y dependerá de cada participante si se permite, si se “autoriza” a dejar ir lo viejo y que inicie una relación con lo nuevo. La ilusión de la identidad se puede discernir a través de nuestros sentidos. Cuando logremos topar algún fondo, lo sabremos.
¿Te animas a darte una oportunidad en un espacio seguro para que puedas abrirte a ti mismo?
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